El Papa Francisco ha confirmado su asistencia a los eventos conmemorativos del quinto centenario de la Reforma Protestante encabezada por los luteranos. Este hecho no ha dejado de llamar la atención de diversos sectores de la Iglesia, especialmente de los que confrontan al Papa Francisco.

Se cuenta que el 31 de octubre de 1517, en la víspera de la solemnidad de todos los santos, el fraile agustino, Martín Lutero, colocó sus 95 tesis contra las indulgencias en la puerta de la Catedral de Witemberg. Aunque la crítica moderna ha puesto en duda la historicidad de este hecho, para muchos sigue siendo el evento fundante de la reforma luterana y próximamente se tendrán las celebraciones del quinto centenario. También el Santo Padre, el Papa Francisco, viajará a Lund, Suecia y para participar en los eventos conmemorativos. Previamente el Papa Benedicto XVI había recibido esta invitación, pero, ante su renuncia a la Sede de Pedro, la invitación se reiteró al nuevo papa, Su Santidad Francisco, quien aceptó con la sencillez y espontaneidad que le caracteriza.

 La Reforma Luterana

No podemos ignorar que el monje agustino, a pesar de sus grandes dotes espirituales e intelectuales, tuvo también graves defectos como son su temple agresivo y su forma de expresarse apasionada e hiriente. Todo esto, lejos de prestarse a la concordia y al entendimiento, ampliaron la brecha que lo separaba de la Iglesia Católica. Asimismo, cualquiera que analice la historia, reconocerá que la reforma luterana fue el detonante de una oleada de violencias y discordias que ensangrentaron la faz Europa desde sus etapas más tempranas como se ve en las guerras y revueltas campesinas de 1525. Sin embargo, no obstante la gravedad de estos hechos, el Papa Francisco, en línea con sus predecesores, ha buscado el acercamiento con la comunidad luterana, así como con las demás confesiones protestantes y cristianas.

 ¿Lutero contra el Papa?

Sería ingenuo de nuestra parte no reparar en las diferencias dogmáticas y morales que aún separan a las Iglesias reformadas de la plena comunión con Roma. Pero, como el mismo Lutero escribió a su coetáneo Erasmo de Roterdam, el tema central de su pensamiento no giraba entorno a las indulgencias, el purgatorio o el papado, sino que el principal foco de discrepancia radicaba en el libre albedrío; en definitiva se trata de dos formas de ver al hombre divergentes y de las cuales se siguen consecuencias contrastantes e incompatibles. El camino de la reconciliación y el diálogo ecuménico aún se presentan arduos y escarpados; sin embargo, auspiciamos que la visita del Papa Francisco sea bálsamo para heridas que después de cinco siglos no terminan de sanar y que este gesto de cercanía genere una mayor apertura por parte de ambas confesiones para avanzar al pleno cumplimiento del deseo de Cristo en la última cena: Que todos sean uno; como Tú, Padre,  en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros para que el mundo crea que me has enviado, (Jn 17, 21).

 

 

“Tengo la firme convicción de que al trabajar por la reconciliación entre luteranos y católicos, trabajamos también por la justicia, la paz y la reconciliación en un mundo desgarrado por los conflictos y la violencia”, aseguró el secretario general de la federación luterana, reverendo Martin Junge

Categorías: Blog

Deje su Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.