Una fotografía es El acto de comunicación de Dios a la humanidad es la revelación, esto nos separa de todas las filosofías e ideologías, que solo por la razón o el desarrollo del pensamiento descubren que hay algo más y que llaman de muchas formas, nosotros sabemos que es Dios.

El acto de la revelación implica dos movimientos particulares, Dios que toma la iniciativa y habla, y la respuesta del hombre que recibe el mensaje y actúa conforme a dicha revelación y se suscita la fe.

Podemos comprender que la revelación consiste entonces, en la manifestación libre de Dios al hombre mediante hechos y palabras, que se caracteriza por ser gradual, gratuita, nueva y  su cauce fundamental es una persona: Jesús de Nazareth.

La revelación está cerrada en Cristo, todo lo que podemos descubrir y saber de Dios lo tenemos en las Escrituras y que el Magisterio de la Iglesia y la Sagrada Tradición tienen la responsabilidad de velar, interpretar y profundizar.

Lo mismo sucede con una fotografía, captamos una imagen, en la cual se revela y muestra para todos de una forma accesible, haciendo que podamos recordar, actualizar y establecer una relación con el objeto que se muestra.

Las escrituras muestran a Dios, manifiestan su ser, su persona, su forma de ser y hacer, pero para poder hacer una correcta interpretación de esta revelación debemos hacer uso de algunas herramientas como son la hermenéutica y la exégesis, que nos permiten dialogar con el texto y desde el texto, trayéndolo a nuestra actualidad.

Lo mismo una imagen de una fotografía que nos vincula con el objeto en ella, y hace que se establezca una relación personal, también Dios se manifiesta en nuestras vidas de la misma manera, teniendo presente que es Cristo quien manifiesta plenamente a Dios como Padre. (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica #51)

Se han dado casos de revelaciones privadas, pero como dice en Catecismo en el numero 67: “La fe cristiana no puede aceptar “revelaciones” que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se fundan en semejantes “revelaciones”.”

Por lo que debemos de tener mucho cuidado y atención en estas posibilidades, ya que dice en el mismo número del Catecismo: “A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas “privadas”, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de “mejorar” o “completar” la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia…”

Debemos tener claro que al tener una imagen, podemos descubrir en ella muchos elementos que nos hagan revelar y vivir con lo que se muestra en el retrato, pero quienes pretendan hacer una nueva versión, se están alejando de nuestra fe, y fácilmente caen en la distorsión de la misma.

Es como quien de una fotografía hace una copia a mano, repitiendo la mayor cantidad de elementos, pero en cierto momento decide aportar al dibujo y llega un momento que puede parecerse, pero no es la fotografía original, y que en el caso de algunos artista puede valorarse eso, pero en el caso de nuestra fe, no podemos alejarnos o modificar la revelación hecha por Dios.

La mejor imagen que podemos tener de Dios nos la dice san Juan en su carta: “Dios es amor” (1°San Juan, 4, 16), es un padre amoroso, que perdona, que es cercano, que quiere la conversión del pecador y no que se condene. Cualquier imagen diferente a esta nos aleja de la verdad, nos pone incluso en serios conflictos con las imágenes de fe que Dios ha revelado.

He podido tener a mi alcance ciertas revelaciones privadas, que algunas van desde cosas absurdas hasta ideas contrarias y contradictorias con nuestra fe, incluso casos como no usar cierta marca de jabón para ropa o usar ciertos productos que según el vidente dice que Dios, la Virgen o Jesús están en contra de  dichos bienes, otras ideas más contrarias a la fe hablan de que Dios está muy enojado, y está a punto de caer  sobre la humanidad su venganza, evidentemente quien recibió esta supuesta visión, no conoce las escrituras, ni el plan de salvación desde el amor y la misericordia de Dios.

Desconocer estos elementos hace que tengamos imágenes distintas, variadas, incluso desenfocadas de nuestra fe, haciendo de nuestra relación con Dios algo muy distinto a lo que en realidad es, y que el temor, la venganza, odio u otros sentimientos sean los que nos controlen y no el amor.

Recuerdo las palabras de un gran amigo con quien pude participar en una serie de programas de radio vinculado a este mismo portal, Don Eduardo Sastré, con quien en más de una ocasión reflexionamos sobre esta dinámica de Dios, de su amor, y en algún momento él decía: “Si Dios tuviera cartera…tendría nuestra fotografía en ella” como un padre amoroso que lleva lo más querido cerca de sí.

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